Calificadoras no ven subida de nota para bonos pese a deuda alta
Las calificadoras de riesgo no tienen muchas expectativas sobre mejorar las notas de los bonos provinciales, a pesar de que los bonos del Gobierno nacional han tenido una suba en su evaluación. Esto se debe a que hay provincias que lograron una recategorización el año pasado, mientras que otras siguen en la misma situación, sin cambios a la vista.
En una charla reciente, el economista de Fitch, Diego Estrada, comentó que en el sector subnacional empezaron a notar una mejora en el entorno operativo incluso un poco antes de que se diera la suba en la calificación crediticia del gobierno. Esto se vinculó con la reapertura del mercado de capitales a mediados de 2025.
Estrada subrayó que la suba en la calificación del soberano no ha tenido un impacto directo en las provincias, ya que las mejoras ya estaban en curso y los desafíos persisten. Los gobernadores ya habían hecho ajustes en la gestión de sus políticas financieras, adaptándose a las exigencias del mercado.
Bajo el gobierno de Javier Milei, se observó que por primera vez algunas deudas provinciales no se saldaron con efectivo, sino que se empezaron a refinar. Esto llevó a mejoras en la calificación crediticia de algunas provincias, incluso a nivel internacional. Estrada destacó que también han surgido operaciones en los mercados internacionales, apuntando a financiar el gasto de capital y enfocándose en los sectores más dinámicos de la economía, lo que podría ayudar a fortalecer los ingresos de las provincias en el futuro.
La desregulación favoreció a los gobernadores
Antes de que el Gobierno Nacional iniciara el proceso de desregulación, los gobernadores enfrentaban dificultades para emitir bonos. Un ejemplo notable es el de Córdoba, que requirió la intervención de la Corte Suprema para obtener los dólares necesarios para cumplir con un vencimiento en 2023.
Por otro lado, las provincias petroleras, como Neuquén, se beneficiaron de la eliminación del “barril criollo”, lo que les permitió cobrar regalías en línea con el aumento global en los precios del petróleo. Estrada mencionó que algunas provincias supieron adaptarse a este nuevo contexto operativo, mientras otras aún enfrentan grandes retos y avanzan a diferentes ritmos, especialmente aquellas que dependen de transferencias del gobierno.
Las provincias entraron en déficit en 2025
A pesar de los esfuerzos, las provincias perdieron el superávit fiscal que habían conseguido en 2024. Esto se debió a recortes en los envíos de fondos desde la Nación, tanto en transferencias discrecionales como en coparticipación, que se redujeron ante la caída de la recaudación de impuestos.
Un informe del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (IARAF), que analizó 23 distritos (cuyo datos no incluyen a La Pampa), reveló que en 2025 los ingresos corrientes subieron un 3,1% y los ingresos de capital crecieron un 59,4%. Esto resultó en un aumento total de ingresos del 3,4% en términos reales entre 2024 y 2025.
Por otro lado, los gastos corrientes tuvieron un incremento real interanual del 7%, mientras que el de capital aumentó un 5,8%. Esto provocó un aumento del 6,9% en el gasto público total provincial. Al evaluar el gasto primario, excluyendo el costo de intereses de deuda que habría subido un 14%, se concluyó que el gasto real primario creció un 6,8%.
El IARAF también advirtió que, dado que el crecimiento del gasto público superó al de los ingresos, el saldo primario de las 23 jurisdicciones analizadas pasó de superávit a déficit. En 2024, se había reportado un superávit de $4,8 billones; en 2025, se registró un déficit de $380.000 millones. Asimismo, el resultado fiscal pasó de un superávit de $2 billones en 2024 a un déficit de $3,6 billones en 2025.